Publicáis mucho y no pasa nada
Hay actividad constante, calendario y bastante trabajo detrás. Y ninguna consulta que se pueda atribuir a nada de eso.

Lo difícil no es hacer marketing. Es decidir dónde dejar de hacerlo.
Decidimos dónde tiene sentido invertir, montamos lo que haga falta (contenido, campañas, SEO, automatizaciones) y medimos lo que pasa después. Para saber qué repetir y qué dejar de hacer.
Porque puedes estar en todas partes y no estar en ninguna que te compre.

Y aun así no estar consiguiendo nada
Más presupuesto no siempre es la respuesta. A veces lo que hace falta es decidir qué canales importan de verdad antes de meter más dinero en todos.
Hay actividad constante, calendario y bastante trabajo detrás. Y ninguna consulta que se pueda atribuir a nada de eso.
El dinero sale cada mes. Qué parte del retorno viene de ahí es una pregunta que nadie sabe responder con datos.
Existís en internet, pero no aparecéis cuando alguien busca exactamente el servicio que vendéis.
Redes, email, anuncios y web funcionan como cuatro proyectos distintos que no se hablan entre sí.

Un marketing que funciona tiene bastante más que campañas detrás. Hay decisiones sobre qué vender, a quién, dónde y con qué mensaje. Cuando todo eso está claro, ejecutar es la parte fácil.
Decidir dónde tiene sentido estar y, sobre todo, dónde no. Es la decisión que más dinero ahorra.
Estructura, contenidos y trabajo técnico para aparecer cuando alguien busca lo que haces. No para repetir una palabra clave cuarenta veces.
Qué contar, dónde y cada cuánto, sin depender de la inspiración del lunes por la mañana.
Campañas con un objetivo concreto y un límite claro de cuánto vale conseguir un cliente.
Lo que pasa después de que alguien deje su correo. Suele ser la parte peor aprovechada de todas.
Medir lo que importa. Que casi nunca es lo que aparece primero en el panel.
Cómo se gana el dinero, quién compra, qué se ha intentado antes y qué pasó. Antes de proponer ningún canal.
Elegimos dónde invertir y qué dejamos fuera. Un plan que lo incluye todo no es un plan.
Montamos las piezas, las campañas y el contenido. Empezamos pequeño para saber qué funciona antes de escalarlo.
Miramos qué está pasando de verdad y cambiamos lo que haga falta. Sin esperar a fin de año.
Hay campañas que no funcionan por la campaña y hay campañas que no funcionan por lo que hay detrás. Conviene saber cuál de las dos cosas os está pasando antes de subir el presupuesto.
Si el problema es que no está claro a quién le vendes ni por qué a ti, ningún canal lo va a arreglar.
Llevar más gente a una web que no convierte es pagar por enseñarle a más personas el mismo problema.
Cuando cada pieza parece de una empresa distinta, la repetición no construye nada.
Trabajamos de dos formas: proyectos puntuales (una auditoría, un plan, un montaje) y gestión mensual continuada. El precio depende de cuántos canales entran y de cuánto trabajo hay cada mes. La inversión en anuncios va aparte y la decides tú.
No. Pero conviene saber que el SEO y el contenido tardan meses en dar resultados, así que trabajar tres meses y parar es tirar el dinero.
Las campañas de pago, en semanas. El SEO y el contenido, entre cuatro y ocho meses. Quien te prometa lo segundo en un mes te está vendiendo lo primero.
Podemos, pero no es lo que más recomendamos por defecto. Antes miramos si las redes son de verdad donde están vuestros clientes.
Sí, y suele funcionar muy bien. Nosotros ponemos criterio y estructura, vosotros conocéis el negocio mejor que nadie.
Lo vemos en los datos y lo cambiamos. Y si un canal no tiene sentido para vosotros, os lo decimos aunque estuviera en el plan.
No siempre, pero a veces sí. Te lo diremos antes de gastarte dinero en traer tráfico a un sitio que no convierte.
No. Estamos en Murcia y buena parte de nuestros clientes son de aquí, pero trabajamos con marcas de toda España.
Si tienes una idea, un proyecto entre manos o simplemente la sensación de que algo podría hacerse bastante mejor, cuéntanoslo. No hace falta llegar con un briefing perfecto. Para eso están las preguntas.
¡HABLEMOS!